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Muchos movimientos han pasado por este planeta. Desde el movimiento renacentista, hasta el movimiento templario, pero en un movimiento no religioso, el que un movimiento de paz haya durado ya 108 años es todo un logro, y si además es el movimiento juvenil más grande del mundo es maravilloso.

Delegación mexicana en el 23 WSJ

Hace ya 108 años, en 1907 albores del Siglo XX, un Primero de agosto, un hombre visionario que a pesar de ser todo un militar británico de carrera llevo a cabo un campamento en la Isla de Brownsea.

Con sólo 20 muchachos de entre 12 y 18 años, Sir Lord Robert Stephenson Smith Baden Powell 1er Barón de Gillwell llevó a cuatro patrullas, Cuervos, Toros, Lobos y Chorlitos en una aventura sin igual. Poco sabía este hombre de más de 50 años que estaba dando los primeros pasos para la fundación de un movimiento que resaltaría valores en la juventud y que sería reconocida en todo el mundo.

Hoy en día, en este mismo momento, el 1º de Agosto pero de 2015, más de 47,000 scouts de más de 150 países se reunen en el 23avo Jamboree Scout Mundial. 150 países se dicen fácil pero en realidad no son pocos. Hay juegos olímpicos que no llegan a ese número de países; y aunque seguramente habrá quien no se impresione con los 47,000 asistentes, es muy importante resaltar que todos y cada uno de los 47,000 asistentes al 23avo Jamboree Scout Mundial pagaron su viaje por ellos mismos.

El lugar de reunión es Hiroshima en Japón, donde hace solo 70 años el famoso Enola Gay dejo caer una bomba nuclear que marcaría la última fase de la segunda guerra mundial.

Hiroshima es ahora un lugar muy diferente a lo que fue durante siglos, y aunque no hay muchos árboles a la vista y parecería un lugar desolado, vemos tiendas tras tiendas de acampar donde jóvenes de entre 15 y 18 años se juntan para festejar la vida y la paz.

De entre las piedras y en el suelo que otrora fuera estéril por la radiación, asoman retoños de pasto por todas partes. Estos retoños de pasto demuestran que la vida es resilente y volverá a crecer, con, sin y a pesar del ser humano. Y esos 47,000 muchachos recuerdan que la humanidad en el fondo no busca más que poder convivir de una manera pacífica; aún y cuando para lograrlo haya que pagar de sus propios bolsillos.

Así que sólo nos queda decir a los Onda Kids, que ojalá y se puedan acercar al movimiento Scout, un movimiento que enseña valores, amor por el prójimo y sobre todo a apreciar la paz y a dejar un mundo en mejores condiciones de cómo lo encontramos.

México en el 23 WSJ de Japón