Categorías del directorio

Desde corta edad mostramos interés por cada uno de los movimientos que nuestro hijo realiza, pues queremos saber si su desarrollo es correcto o necesita de alguna motivación para cumplir con sus objetivos. En este caso nos referimos a la motricidad, esos movimientos voluntarios que ejecutan los más pequeños como una forma de expresarse y conseguir un resultado de sus acciones. Por esta razón te presentamos los diferentes tipos de motricidad que te permitirán conocer un poco más sobre el desenvolvimiento de los niños desde el kínder.

Desde casa o en el kínder pueden trabajar con el niño.

Motricidad gruesa

1.    Motricidad Gruesa.

Esta se caracteriza por movimientos drásticos, es decir, nuestro hijo no es consciente de las consecuencias que puede obtener al realizar este tipo de acción. En algunos casos lo podemos denominar como brusco o con muy poco cuidado, sin embargo es aceptable cuando el niño se encuentra en una etapa de aprendizaje. Lo mejor que podemos hacer en este punto es cuidar de cada movimiento de los más pequeños de casa y enseñarles a ser cada vez más cuidadosos con su forma de actuar. No los podemos juzgar por sus movimientos, pues ellos se encuentran en una etapa donde todo es nuevo y aprenden a través de la experiencia. Si tu hijo se encuentra en esta etapa lo mejor que puedes hacer en casa es alejar los objetos de vidrio o que puedan ser dañinos para ellos, ya que no controlan el efecto de sus movimientos.

2.    Motricidad Media.

Para este punto nuestro hijo tiene mayor cuidado pero no coordina por completo sus movimientos, es decir, se encuentra en la fase media rumbo a la precisión de cada uno de sus movimientos. En este sentido como padres tenemos la responsabilidad de ayudarlos a avanzar en el tema de movimiento y coordinación, esto puede ser a través de juegos dinámicos que motiven a los niños a realizar diferentes acciones con su cuerpo, que muevan sus músculos y comiencen a conocer las consecuencias de cada una de sus acciones. El desarrollo de los más pequeños de casa es un proceso constante, lleno de cambios y requiere de toda nuestra atención. Interactuar con los niños y brindarles la oportunidad de disfrutar de los espacios al aire libre pueden ser una gran estrategia para mejorar su motricidad.

3.    Motricidad fina.

En este punto podemos observar cómo nuestro hijo es cada vez más preciso, tiene cuidado con cada uno de sus movimientos y sabe cuáles son las consecuencias de sus acciones. Ahora la coordinación es parte de la rutina del niño, quien se siente con mayor seguridad con respecto a sus movimientos. Para llegar a esta etapa se necesita de un trabajo en equipo, es decir, tanto en el kínder como en casa deben prestar atención y motivar al niño a realizar actividades acordes a su edad que le permitan alcanzar este tipo de motricidad. Un punto importante para conseguir un avance en el desarrollo de los niños es hacerles saber qué está bien y qué pueden mejorar.

Ahora conoces cuáles son los tipos de motricidad que existen y en qué etapa se encuentra tu hijo. En este orden de ideas es importante recordar que todos los niños son diferentes, cada uno se desarrolla a su tiempo, por ello no los podemos juzgar por su edad o etapa de motricidad. Conseguir que los niños mejoren sus movimientos y logren una coordinación de sus acciones es tarea de los padres y los maestros, quienes serán la guía de los más pequeños para conseguir resultados positivos.

Si aún no conoces las estrategias para motivar a tu hijo y mejorar sus movimientos puedes seguir algunas de estas ideas que te servirán para apoyar el desarrollo de su crecimiento y hacer de él una mejor persona.

1.    Juegos de madera: Estos son los tradicionales, sí esos que tal vez tú también utilizaste en tu infancia. Se mantienen en el mercado gracias a sus buenos resultados con los niños, quienes se sienten atraídos por organizar sus figuras, construir nuevas formas o apilarlos por colores. Esta es una herramienta que se adapta al presupuesto de muchos y por su versatilidad convertirá las tardes de nuestros hijos en horas divertidas llenas de juegos diferentes.

2.    Salir al parque: De las caídas también se aprende y el parque es uno de los mejores lugares para dejar que nuestros hijos realicen todo tipo de movimientos y conozcan cuáles son sus consecuencias. Jugar en el parque les ayudará a conseguir la coordinación necesaria para alcanzar la motricidad fina, en la cual controlan todas sus acciones.

3.    Interacción con otros niños: Este punto se puede desarrollar en la casa o escuela, pues los primos, vecinos o compañeros del kínder pueden ser los mejores aliados para incentivar a nuestros hijos a conseguir una coordinación precisa. A través de sus juegos y aventuras puedes conseguir grandes resultados con respecto al desarrollo del consentido de casa.

Motricidad fina