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El juego es la manera en la que el niño aprende y se desarrolla, les ayuda a formar vincular y a entender un poco más el mundo en el que viven. El juego es tan importante que hasta se utiliza en un consultorio a la hora de trabajar con niños.

Para los niños los juegos no son simples juegos, es cierto que es algo con lo que se entretienen y divierten pero también es su forma de aprender y entender el mundo a su alrededor. Forman vínculos sociales a través de el, así como también consolidan todos los ámbitos del desarrollo, estimulan los sentidos, se ejercitan y adquieren nuevas habilidades.  Tan necesario es el juego que constituye un derecho de todos los niños.

Así como el niño crece el juego evoluciona, todo dependiendo de cómo estén desarrollando sus habilidades. Los niños de diferentes edades tienen distintos estilos de juego, todos obedeciendo a la etapa del desarrollo en la que se encuentren.

Cuando corren o bailan, o se mueven en general, obtienen mejor manejo de su cuerpo, obtienen habilidades como utilizar mejor sus manos, coordinar el movimiento de las piernas y toma de decisiones. Al jugar con  legos y apilar bloquecitos en grupos les ayuda a trabajar en equipo, a negociar y estar en contacto con otros niños. Reconocer que hay otros como ellos y tener sus primeras experiencias sociales; así como habilidades matemáticas y de organización.

Si bien los videos juegos y las computadoras se hacen espacio en el tiempo de juego de los niños, es importante recordar la importancia del juego exploratorio libre haciendo uso de su imaginación y sus demás habilidades cognitivas. Desarrollando así la memoria, el pensamiento y el lenguaje.

Al incentivar a nuestros hijos a jugar con sus juguetes y llevarles a jugar al aire libre les estamos garantizado un adecuado desarrollo motor, psicológico y social.

Como explique antes, el juego crece con los niños. Todo depende de la edad y que tan bien están desarrollando sus habilidades.

En la etapa preescolar y escolar podemos observar mucho los juegos dramáticos  o de rol, vemos a los niños simulando escenas y situaciones. Por ejemplo, los vemos jugando a la casita, definiendo quién va a hacer la mamá, quién el papá y quién el hijo; y si observamos bien vamos a ver como relatan escenas que pasaron en casa.

Mientras van creciendo, a estos roles se añaden el policía, el médico y la maestra. Todos los personajes que pueden ver y que tienen un rol destacado en la sociedad pronto se mudarán a la sala de su casa y los verán a diario.

Ya después de los ocho años verán como los policías se van y ciertos personajes cantarines entran en escena. Podemos ver  también juegos con profesiones que no son las que normalmente vemos y es posible que Master Chef Junior se haga presente en su cocina. Todos estos juegos son parte esencial de su desarrollo y de su salud, cuando el niño no juega o juega solo rehusándose a jugar con otros niños, es el momento en que nos debemos preocupar.

Es en esta etapa en la que juegan en todo momento, la que los padres deben aprovechar para crear un vínculo aun más fuerte, llegar a conocer la personalidad de los hijos, que les gusta y  crear recuerdos que les van acompañar toda la vida.

Aprovechar estos momentos va a garantizar que sus hijos y ustedes no sean extraños que comparten una casa y que no se conozcan como toda familia debería conocerse. Intégrese en el juego favorito de sus hijos, enséñeles nuevos, léales cuentos y actúe según los escenarios que describen.

Las actividades diarias y el ritmo de vida que llevamos es posible que nos desvie de nuestra familia y nos enfoquemos en ser solo proveedores, en trabajar para hacer dinero suficiente para cubrir todas sus necesidades y caprichos nos dejan agotados al final del día. Así como las obligaciones en la casa y las demandas sociales.

A pesar de todas las buenas intenciones que podamos tener y todas nuestras ilusiones al criar a nuestros hijos, el ritmo de vida que tenemos nos hace olvidar lo importante que es pasar realmente tiempo con ellos. Aun si somos amas de casa y pasamos el día con nuestros niños, no hará mucha diferencia con la madre que trabaja todo el día si no dedicamos unas horas de nuestro tiempo a jugar con ellos.
Podemos ver el juego de nuestros niños como solo juegos de niños y que los adultos no tenemos mucho que hacer con ello, por lo que tendemos a alejarnos y dejarlos jugar solos sin participar en ello, por lo que nos perdemos de un valioso tiempo para relacionarnos con nuestros hijos.

El juego es un indicador de la salud emocional y adecuado desarrollo de nuestros hijos, así que si tu hijo te insiste en que juegues con él o ella, juega con él o ella; sigue su fantasía y observa todos sus aspectos.