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Que nuestros hijos no nos necesitan es una señal inequívoca de que están creciendo y eso enciende nuestras alarmas por lo que en diversas ocasiones y de forma inconsciente obstaculizamos su mismo desarrollo.

A medida que los años pasan más señales de independencia y autonomía nuestros hijos muestran. Ya a los cuatros años van al baño solos, tienen prendas favoritas y ya no necesitan tanta supervisión en el baño como antes. Esto es un desarrollo natural y necesario.

Es normal que no pasemos de ver a nuestros hijos como ese bebé frágil que requiere que le hagamos todo y depende de nosotros para sobrevivir. Hay un sentimiento de dicha y satisfacción al sentirnos necesitadas por nuestros hijos y ayudarles y complacerles en todo, se posiciona en primer lugar en nuestra larga e infinita lista de probabilidades por lo que terminamos haciéndolo todo y no dándoles ni una ínfima oportunidad de hacer lo mínimo por ellos mismos.

Es un Trabajo en progreso.

Los niños desarrollan habilidades a medida de que crecen, y las desarrollan poniéndolas en práctica pero si no tienen la oportunidad de hacerlo y mamá no les deja, entonces vamos a tener a un niño que no aprendió todo lo que debería haber aprendido.

Uno de los errores comunes que las madres cometen es hacerles las tareas y los proyectos de sus hijos, o buscar a alguien que se los haga. La idea de que nuestros hijos vayan a la escuela es brindarles un lugar en el que pueda ser garantizada la adquisición de habilidades y conocimientos que concuerden con la etapa del desarrollo en la que se encuentra, sí yo como mamá termino investigando los temas que le asignaron en la escuela y se los tengo solo para que ellos lo copien entonces estoy negándoles la oportunidad de que aprendan no solo a hacer una investigación sino de buscar la información propicia y adecuada a la duda que tengan, limitando así  su educación.

Ese ejemplo es algo que vemos a diario: en nuestras casas, tal vez nuestra madre lo hizo con nosotros y en la televisión. Es un tema recurrente en la escuela y uno de los dolores de cabeza del maestro o maestra que está a cargo de la educación de sus hijos.

Otro ejemplo similar es cuando la madre le viste y aún le ata los zapatos a su hija de ocho años, excusándose de que espera mucho y se atrasan si deja a su hija a cargo de tamaña tarea.

Son pequeñas cosas ante nuestros ojos y no nos damos cuenta del gran daño que estamos ocasionando en ellos.

No importa que tan independiente nuestros hijos sean, siempre van a necesitar a sus padres.

Pequeñas Tareas

Como dije antes, los niños están capacitados para hacer pequeñas cosas dependiendo de la edad que tengan. Por ejemplo, a partir de los cuatro años es una buena idea ir enseñándoles a recoger sus juguetes después de jugar; haz de esto un juego y enseñándole con el ejemplo. A partir de aquí y mientras los años pasan empiezas a abracar más: le enseñas a  ordenar la habitación seguido de arreglar la cama y finalmente a limpiarlo por su cuenta cuando ya está a las puertas de la pubertad.

Haz estas tareas con ellos, así no parecerá que los estás mandando, y conviértelo en una rutina tan necesaria como cepillarse los dientes.

Enséñale a vestirse solo y asearse, a cuidarse de si mismo en este aspecto. Enséñale y acostúmbrale a peinarse. Deja que se ponga una camisa naranja con un overol rojo, que se peine como Gloria Trevi, que explore sus gustos y que se sienta con la libertad de hacerlo. Después le enseñas que colores combinan y de que forma le queda más bonito, la idea es que aprendan por exploración.

No le hagas la tarea a tus hijos, enséñales como lo van a hacer a través de ejemplo y deja que ellos lo hagan. Tal vez cuando terminen su casita de palitos no es tan bonita como la de sus compañeros pero al menos lo hicieron ellos. Ten la confianza de que tus hijos tienen la capacidad de hacer sus tareas escolares y tener responsabilidades.

Deja a tus hijos quedarse a dormir con sus amigos (siempre y cuando hayas conocido a los padres primero) y jugar con ellos. Que exploren como son su personalidad y sus habilidades  fuera de los dominios de su casa y que sea capaz de socializar sin que tú estés presente.

Cuando llegue el tiempo enséñale a hacer comidas simples que no necesitan de calor ni de instrumentos filosos, que vea esto como normal y no como una obligación. Así como avanzar con esta habilidad de acuerdo a los años que tenga para así darles cada vez más herramientas.

Dale muestras de aliento y deja ver que confías en ellos para que lleven a cabo sus actividades, con esto te estarás asegurando que tu hijo en el futuro sea un adulto funcional y capaz de valerse por si mismo, que desarrolle hábitos saludables y que desarrolle sus habilidades lo más que puedan.

Recuerda que nuestros hijos siempre van a necesitar nuestro apoyo, que mientras más independiente y mejor preparado nuestro hijo sea mejor va a ser su vida de adultos.