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Nuestros pequeños llegan a este mundo en blanco y es nuestra tarea como padres es enseñarles a comer, a bañarse e ir al baño. Mientras más crecen más les tenemos que enseñar pero normalmente dejamos de lado algo de más importante: las emociones.

 

Las emociones son parte del ser humano, no es algo que podamos suprimir y vivir sin ellas, nos hace quienes somos e intervienen en nuestra vida. Por eso es importante saber reconocerlas en nosotros para así reconocerlas con otros.

Cuando le decimos a nuestro hijo varón que llorar es de niñas estamos suprimiendo la emoción, haciendo que él no la reconozca en un futuro y que por lo tanto la expresa de una manera totalmente incorrecta. Si hacemos ver a las lágrimas como un signo de debilidad estamos haciendo ver que sentir esa emoción es una debilidad, por lo que el ahora niño empezará a ignorarla y el adulto del mañana no sabrá manejarla.

 

Hoy en día se sabe que reprimir las emociones tienen consecuencias catastróficas en nuestra salud, se ha descubierto que el desarrollo de enfermedades como el cáncer tiene un trasfondo emocional: es el resultado de una gran carga emocional y de la ignorancia que normalmente tenemos hacia ellas.

En consulta he visto adultos cuyos problemas tienen su origen en no reconocer sus emociones. Hombres que de niños le enseñaron a aparentar fortaleza, a no emocionarse con lo que deberían haberse emocionado y a no expresar mucho afecto. A diferencia de la Ira y el Disgusto que son aceptados socialmente, entonces tenemos adulto que expresan la tristeza y el miedo como Ira, y la alegría y el afecto lo tratan como algo que no les ocurre a ellos. 

¿Has pasado por una situación que por definición es triste y reaccionado con ganas de golpear a alguien?  ¿O de suma confusión pero como no sabes qué hacer con ello termina tratando mal a toda persona que se cruce en su camino (hijos y esposas incluidos)? 

Estamos pasando esos mismos problemas a nuestros hijos.

La sociedad ha pintado de poco masculino a un hombre que este emocionalmente involucrado con sus hijos y se ha dejado las emociones como una característica enteramente femenina, quitando así humanidad a la parte masculina de la población. Nos hemos empeñado a ver al rol masculino solo como el proveedor de la casa, haciendo que el hombre se dedica a ese papel como si esa fuera su única cualidad. 

Los hijos necesitan el rol paterno ser algo más que solo el proveedor y ser  también una figura presente en el desarrollo de su hijo, lo que beneficiará a un desarrollo emocional y equilibrado, y por ende a un adulto funcional. 

<H2> ¿Qué consecuencias trae  no reconocer las emociones en Ondakids?

La principal es que no contamos con el autoconocimiento adecuado, es decir no sabemos como nos sentimos ni qué hacer con ellos. Por lo que si estamos tristes lo más probable es que busquemos ahogar la emoción en alcohol o en otra droga, tal vez intentemos formas violentas de lidiar con ella, o nos comamos todo el contenido del refrigerador, o nos desvelemos, o trabajemos en exceso. 

Son muchas las conductas que eligen la emociones para expresarse pero esas solo son pañitos de agua caliente. 

Las emociones son parecidas a las goteras: la solución temporal del balde funciona hasta que   se derrama. En algún punto las emociones tienen que salir a la superficie y lo hacen en forma de enfermedad o de trastorno mental en el peor de los casos

Pero ¿cómo podemos enseñar algo que a nosotros nunca nos enseñaron? 

Para hacer esto básicamente tenemos que reconfigurar todo lo que nos enseñaron en nuestra infancia, tenemos que cambiar el “los niños no lloran” por “soy un ser humano” y cambiar el “eso es trabajo de mujeres” por “es mi hijo o hija también”.

Tenemos que aceptar que la tristeza no es debilidad y la alegría no se convertirá en oro sin importar el tiempo que nos guardemos las reacciones. Así como reconocer la forma en la que lidiamos con ella y determinar si es la forma correcta o no.

Esto no quiere decir que porque estemos enojados podemos romper puertas y ofender a toda alma que se nos pase por el frente. Sentir una emoción no es un pase para violentar objetos y otras personas. Para esto es necesario saber cuál es la manera asertiva de manejarlas y expresarlas. 

Acepta que estás enojado, habla con tu pareja y explica el porqué. Toma bocanadas de aire y realice alguna actividad que ayude a tu humor. 

Si estás triste acepta que lo estás pasando, habla con alguien al respecto y date un tiempo para sentirte triste. Las lágrimas no son ácido y es la forma que tenemos de liberar presión. 

Una vez que empiezas aceptar tus emociones y a tratarlas como tal, también mejorará tú capacidad de reconocerlas en otros y sobretodo en tus hijos. 

<H2>¿Cómo enseñárselas a mis Ondakid?

Explica lo que son las emociones en las situaciones que lo ameritan, enséñales a que las palabras son sus mejores amigos y la mejor vía para expresarse. Que los puños y las pataletas no van a hacer mucho por ellos  pero contarte a ti o a tú pareja sirva. 

Escúchales atentos y sin juicios de valor. No digas que no tienen motivos para llorar porque estás invalidando sus emociones, lo que va a desembocar en un adulto con muy poca inteligencia emocional en el futuro, solo escúchales y ofréceles concejos y palabras de aliento. 

Siempre se abierto con tus hijos, déjales hablar, quejarse y llorar. No los hagas sentir como que lo que sienten esta mal, porque si no los comprendes ni los escuchas vas a hacer que no tenga confianza en ti para contarte sus cosas y va a crecer con una sensación de soledad que le va a pasar factura cuando crezca.