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Como seres humanos necesitamos estructuras que nos señalen qué debemos hacer y qué no. Qué es adecuado y qué no es adecuado. Los límites no sólo nos previenen de romper las leyes de convivencia sino que además organizan nuestra mente. 

 

Preparar a los Ondakids para superar obstáculos

Ordena la Conducta, Ordena la mente del Ondakid

La estructuración de límites es necesaria para el sano desarrollo de la personalidad. No se trata de reprimir sino de organizar las conductas, esto debido a que una estructura organizada prepara a la persona para enfrentarse a los obstáculos y desaires del mundo en el que vive.  Es necesario establecer límites y normas desde que el niño nace, esto es debido a que la estructura psíquica del ser humano se va formando paulatinamente en su relación con el medio. Si nuestros padres no nos inculcaron límites es muy probable que andemos por el mundo tomando cosas que no deberíamos y golpeando a todo el que se nos antoje. Son la linterna en un pasillo oscuro y confuso con paredes listas para herirnos.

El imponer límites estructura a un niño que ha nacido puro y sin conocimiento de la sociedad en la que nació. Se frustra al desconocer el motivo de porque no puede obtener lo que quiere pero está en el deber del padre darle todas las herramientas necesarias para que desarrolle una estructura psíquica sana y equilibrada. 

Los límites deben ser estructurados entre el padre o madre en caso de carecer de la otra figura parental, o ambos padres y ser notificado a todas las personas que viven con el niño, esto se hace para que exista una sola línea de límites y el niño no sufra confusiones. Se debe entender que quienes tienen la última palabra sobre esta línea son los padres, o el padre o madre, o la persona que se encarga de tiempo completo de la crianza  del niño. Estos deben ser impuestos de forma paulatina y serena. 

Cuando no instauramos límites como por ejemplo enseñarle las consecuencias de tomar un objeto que no es de ellos, entonces tendremos a un niño que probablemente tomará juguetes o útiles escolares de sus compañeros y reclamarlos como suyos. Esa es una acción a la que llamamos robar pero ¿cómo podemos culpar a un niño al que nunca se le dijo que eso no se podía hacer? 

Se  debe entender que nuestro trabajo es preparar, lo mejor posible al niño, con el fin de que pueda enfrentarse a las exigencias del mundo exterior una vez llegada la etapa adulta. Implica, también, asumir que con la estructuración de límites se deben atender los conflictos que puedan surgir de ello. No asumir el rol de guía por miedo a resquebrajar la armonía de la relación puede desembocar en resultados catastróficos, pero es necesario. 

Cómo instalar los límites a los Ondakids

Si no se tienen límites, deben ser instalados paulatinamente, sin miedo y tomando en cuenta los sentimientos de los niños. Si por ejemplo tenemos un niño que se va a dormir a las once de las noche en un día de colegio tomando en cuenta que un niño necesita doce horas de sueños diarias, no lo vamos a convencer que debe acostarse a las ocho de la noche al día siguiente. Lo mejor es crearles una rutina antes de dormir y ser firme ante la decisión.

Con la instauración de límites también vienen los berrinches y los desafíos, por lo que es bueno hacerles saber sobre las consecuencias por medio de amonestaciones o castigos, y aunque el reforzamiento positivo suele ser más eficaz, hay ocasiones en que es necesario el castigo, como aislamiento o negación de privilegios. El castigo debe ser inmediato y claramente vinculado a la ofensa; debe aplicarse con tranquilidad, en privado y con el propósito de suscitar conformidad, no culpa. Es más eficiente cuando se acompaña con una explicación simple y breve. 

Esa es la forma más adecuada de actuar, pero como todo hay también maneras incorrectas que pueden dejar secuelas aun más graves que la falta de límites.

El castigo corporal es potencialmente dañino para los niños. A parte del riesgo de lesiones, los niños que experimentan castigo corporal pueden no internalizar los mensajes morales, desarrollar malas relaciones con sus progenitores y mostrar mayor agresividad física o conducta antisocial, incluso en la adultez. La disciplina se torna abusiva cuando produce lesiones al niño. 

La agresión psicológica se refiere a ataques verbales que pueden dar por resultado daño psicológico, como gritos o chillidos, amenazas de pegar o golpear al niño,  insultarlo o maldecirlo, amenazarlo con enviarlo lejos o correrlos de la casa y llamarlo tonto o flojo. Algunos psicólogos equiparan las tres últimas categorías con el abuso emocional. 

Las amenazas, el retiro del amor y uso excesivo y arbitrario del castigo es algo que se debe evitar, sobretodo porque así los niños más aún si se encuentran en la línea de once y doce años de edad, rechazarán los límites y buscarán la forma de rebelarse contra ellos. 

Sean diplomáticos con los niños y busquen las estrategias que mejor se adecuen a la personalidad tanto de ustedes como la de sus hijos. 

Establecer límites a la hora de dormir